Por Roque Juan Carrasco Aquino
“El capitalismo es un sistema y una civilización en crisis que se caracteriza, entre otros aspectos fundamentales, por la explotación del trabajador, la superexplotación de la naturaleza y la enajenación del trabajo y los seres humanos que se miran al margen o por encima del mundo natural”
(Isch; 2018: 173).
En estos días la biodiversidad, podríamos decir en crisis, después de considerarla como un ente multicitado, pero sin importancia para los gobiernos ricos que la someten y depredan, se expresan versiones en la subjetividad sub sumiéndose en la generalidad, al subyugar a las naciones y provocar el saqueo de los pueblos pobres.
Mientras las comunidades empobrecen para ceder sus patrimonios a empresas trasnacionales y el velo al desarrollo, es decir, las inversiones se pillan las riquezas de los países donde se localizan las materias primas valorizadas en el mercado especulativo.
Hoy en día la biodiversidad y su significado, proveniente del griego “vida” y del del latín “variedad”, se vuelve cada vez más un significado en el olvido para justificar la destrucción, de modo que su identificación y autoreproducción se resume a la mercantilización y depredación de las diferentes especies en el planeta.
Se minimiza y oculta su importancia bajo un manto, ocultando variedades de especies significativas de los ecosistemas. En el presente sólo significa un precio, un valor, un valor comercial.
No obstante, su categoría pierde la razón de ser, sin importar el contenido de la vida en sociedad. Según la UNESCO: “La biodiversidad es el tejido vivo de nuestro planeta. Sustenta el bienestar humano en el presente y en el futuro” (UNESCO; 2024). Al final somos la vida en la tierra ante la incertidumbre.
De tomar en cuenta la importancia de los seres vivos que existen en el planeta, la interrelación entre ellos significa calidad de vida, dignificación humana y equilibrio permanente en los ecosistemas. Implicaría resucitar la ética hacia la naturaleza y entre los seres humanos, reivindicando formas de equilibrio en lo sustancial como aspiración de la humanidad y vínculos interactuantes de las especies, al respetar sus interrelaciones para lograr la existencia de la propia biodiversidad.
Sin embargo, desde que las materias primas vitales de la humanidad sustentan a la reproducción de la existencia humana, se cosifican. Esto implica su desvalorización para el futuro, a contraflujo en las diferentes áreas de la producción social.
Es evidente la diversificación en la industria de alimentos, hidrocarburos, minerales, de la química, farmacéutica y de microorganismos para los distintos usos, desde suministros vitales, pasando por la medicina y combate de plagas y fauna nociva en campo y ciudad.
No obstante, los impactos negativos se presentan en bosques y en territorios donde la agricultura tiene su presencia competitiva en la producción mercantilizada. De manera que, aplicar productos químicos sin límites racionales, provoca desequilibrios socionaturales.
El caso concreto es la extinción de abejas productoras de miel para el consumo humano. Al tiempo, sus consecuencias pueden abarcar procesos desastrosos, por ejemplo, el uso de pesticidas de manera irracional “…debido a su alta toxicidad puede deteriorar la salud de los cultivos y afectar de manera indirecta o directa la biodiversidad terrestre y la calidad de los recursos” (Martin; 2017: 7).
Estos, entre otros factores clave en la polinización de las plantas. Esto es parte de la defensa de la biodiversidad y en contra de la mercantilización de los recursos y deforestación, entre otros defectos de la industrialización capitalista.
La propuesta en estos tiempos rebasa la pasividad de los gobiernos escépticos y dominados por el imperialismo norteamericano. No solamente es discursivo el actuar a favor de la vida; por el contrario, es necesario concientizar a las generaciones presentes y futuras que, de continuar con la depredación del patrimonio de la humanidad, la crisis socioambiental se agudizará en detrimento de las naciones pobres. Sobre todo, en América Latina es cada vez más crítica la situación.
Así se plantea, hoy día, la preocupación para algunas especies, ya que los impactos generados por la cosificación de especies y las acciones de parte de la prevalencia de factores internos y externos impuestos por la industrialización energíbora; claro, sin tomar en cuenta los otros seres vivos compartiendo espacios con la sociedad.
De este modo es entonces que “el mundo hoy está enfrentando una grave crisis por la pérdida de biodiversidad y América Latina y el Caribe son las regiones del mundo que está sufriendo el mayor declive” (Román; 2024). Por supuesto, es la biodiversidad presente convertida en mercancía.
En concreto, de no enfrentar organizadamente en la inclusión a la sociedad en general y masivamente en contra de la desaparición, saqueo, mercantilización y desvalorización material de la biodiversidad, tendremos un planeta en vías también de extinción en un mediano plazo.
De este modo, “de acuerdo con las Listas Rojas, a escala mundial, de un total de 1 642,189 especies que se encontraban descritas en 2008, 44,838 especies estaban evaluadas y 16, 928 de éstas (38%) se consideraban amenazadas” (Placencia, Castañón, Et al; 2011: 38).
La destrucción provocada de unos cuantos para extinguir a la gran mayoría de los seres vivos: ¿Es justo que nos depreden a cambio de la acumulación ampliada del capital?
De tal manera, no es la defensa de la biodiversidad per se ni mantener solamente un equilibrio entre las especies vivientes del planeta; claro, de no tomar en cuenta que el actual modelo de desarrollo e industrial, por supuesto, basados en la apropiación privada de la naturaleza y sus elementos vitales para la existencia de los seres vivos.
En este sentido, de no valorar a la naturaleza como un bien social y universal para socializar los recursos, ella misma está en peligro de extinción, porque se impone la lógica de la acumulación ampliada del capital.
De ahí que nuestra propuesta es combatir la lógica de la especulación de esos bienes y servicios producidos por la naturaleza y la sociedad. Es decir, que se conviertan en valores de uso y no de cambio.
De imponer valores económicos a los elementos expresados en la biodiversidad en índices económicos, las consecuencias del presente se convertirán en una catástrofe e incertidumbre para la humanidad. Hoy, la biodiversidad es parte constitutiva de la reproducción social, pero sin sobreexplotarla ni depredarla por la rentabilidad capitalista hacia fines lucrativos.
Referencias
– Isch, L Édgar (2018): El pensamiento marxista y sus implicaciones para la ecología. Apuntes Generales. Vol. 70, No. 111, 173-186. En línea. Página web: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-ElPensamientoMarxistaYSusImplicacionesParaLaEcolog-8270289%20(3).pdf
– Martin, Culma Mazly Yolieth (2017): Exposición y efectos de los pesticidas en las abejas: situación actual y normatividad en Colombia. En línea. Página web: https://repositorio.ucundinamarca.edu.co/bitstream/handle/20.500.12558/451/EVALUACI%c3%93N%20Y%20EFECTOS%20DE%20LOS%20PESTICIDAS%20EN%20LAS%20ABEJAS%20SITUACI%c3%93N%20ACTUAL%20Y%20NORMATIVIDAD%20EN%20COLOMBIA.pdf?sequence=5
– Román, Valeria (2024): América Latina bate récords en pérdida de biodiversidad: cuál es el riesgo poco conocido para las aves. Revista electrónica Infobae. En línea. Página web: https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2024/10/12/america-latina-bate-records-en-perdida-de-biodiversidad-cual-es-el-riesgo-poco-conocido-para-las-aves/
-Plascencia, Rocío Luna; Castañón Barrientos, Antonio; Raz-Guzmán, Andrea (2011): La biodiversidad en México su conservación y las colecciones biológicas Ciencias, núm. 101, enero-marzo, 2011, pp. 36-43. Universidad Nacional Autónoma de México. Distrito Federal, México. En línea. Página web: https://www.redalyc.org/pdf/644/64419046005.pdf
-UNESCO: (2024): Día Internacional de la Diversidad Biológica. En línea. Página web: https://www.unesco.org/es/days/biological-diversity