Luis Miguel lleva un priísta dentro: Alberto Tavira

Por Anahí García Jáquez

Alberto Tavira (Ciudad de México, 1977) es periodista especializado en las dinastías políticas mexicanas. Ha publicado en revistas como Expansión, GQ, Gatopardo y Quién, y participado en otros medios como Animal Político y TV Azteca

Es fundador y director de la plataforma digital Cuna de Grillos y colabora en los periódicos El Universal y Milenio. Es autor de seis libros, entre ellos Las mujeres de Peña Nieto (2022) y Los Salinas, Retratos de los Cachorros del Poder (2014). 

Es el creador y narrador de los podcasts Dinastías del poder, en sus dos temporadas, y Luis Miguel ¿Culpable o no?, ambos de Podimo. Actualmente publica una columna semanal en el periódico El Independiente.

Para empezar, dinos: ¿quién es Luis Miguel y qué representa para la cultura pop del México de los ochenta, noventa y las primeras décadas de este siglo?

Luis Miguel es el artista mexicano más exitoso de todos los tiempos. Su trayectoria de más de cuatro décadas le ha permitido desembocar en un público de distintas generaciones y en coordenadas de todos los continentes del planeta. Su numerología de premios, reconocimientos, récords de conciertos, venta de discos, le ha dado la corona del Rey. 

Esa parte de su biografía, a pesar de sus claroscuros, considero que no está a discusión.

 ¿Por qué elegiste precisamente a Luis Miguel para ser el personaje central de tu libro?, lo digo en el sentido de que otra gente de la farándula ha estado involucrada con el poder político.

Por mi libro de Los Salinas. Ellos, de alguna manera, me llevaron a responder la pregunta “¿por qué Luis Miguel cantó en la fiesta de quince años de la hija del presidente Salinas de Gortari?” “¿A cambio de qué?” Y luego ya me seguí con las otras dinastías del poder.

Cuéntanos acerca del proceso de investigación y realización de tu texto.

Tuvo varios momentos. La idea me surgió en 2014 cuando estaba haciendo la investigación hemerográfica para mi libro Los Salinas. Retratos de Los Cachorros del Poder. Luego, en 2022 escribí los guiones para mi podcast Luis Miguel ¿Culpable o no?, que siempre fueron pensados para desembocar en un libro y, tras dos años y medio de investigación, se concretó este libro que lleva por título Luis Miguel. Por debajo de la mesa*, que ya está a la venta en todas las librerías.

Háblanos un poco de esta especie de seducción mutua que existe entre el mundo de la política y el ambiente artístico.

Esta seducción no es reciente. Según lo que he investigado, en el México moderno, comenzó alrededor de la segunda mitad del Siglo XX. 

En ocasiones esa seducción ha sido utilizada con fines mercantiles, como cuando María Félix sirvió de mediadora para que su esposo francés fuera contratista de la creación del Metro (de la Ciudad de México), en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, y otras.

Esa seducción ha desembocado en la alcoba, como el caso de la actriz Irma Serrano, quien tuvo una relación sentimental con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, cuando él estaba casado.  

A partir de ahí el poder político ha quedado fascinado por la luminosidad del espectáculo y, en la mayoría de los casos, utiliza la fama de las figuras más taquilleras para capitalizarla políticamente. Hay otros casos que llegan hasta el altar.

En esta relación entre Luis Miguel y la política, ¿ha sido de ganar-ganar o sólo un lado se benefició?

La diferencia entre los ídolos y los políticos es que los primeros permanecen, incluso trascienden; los segundos tienen fechas de caducidad. El beneficio entre Luis Miguel y la política ha sido mutuo, pero para los servidores ha sido de corto plazo. 

Dicho lo anterior, la estrella de la música es la que ha resultado victoriosa en el largo plazo.

 ¿Por qué crees tú que, si Luis Miguel decidió abrirse de capa y contar varios aspectos de su vida en su bioserie, no mostró sus relaciones con la gente de la política?

Mostró sólo algunos, con los López Portillo, con los De la Madrid y con los Alemán. Pero con los Salinas, nada. 

Esos silencios me confirmaron que mis preguntas daban para un libro. Lo que yo planteo en mi trabajo de investigación es que le debe tanto a los Salinas que la única forma de pagarles es con su silencio.

 ¿Qué tanto han ayudado estos nexos con la clase política de este país a la construcción del personaje que es hoy Luis Miguel?

En algunos de los episodios clave de la biografía personal de Luis Miguel el poder político ha estado presente y, por lo tanto, su contribución es pieza clave en la construcción del personaje.

Por ejemplo, su primer contrato por un millón de dólares le llegó a los 10 años de edad, luego de cantar en la boda de la hija de López-Portillo; la búsqueda de su mamá Marcella Basteri con la ayuda del presidente Miguel de la Madrid; la nacionalidad mexicana, entregada por el presidente Carlos Salinas de Gortari; el rescate financiero, orquestado por su amigo Miguel Alemán Magnani. 

No se puede contar la historia de Luis Miguel sin su relación con el poder político.

 Por último, considerando que después de haber sido cercano a gente del gobierno en las administraciones priístas, ¿Luis Miguel podría tener acercamientos con militantes de Morena o miembros de los gabinetes de la administración de Andrés Manuel López Obrador y la próxima con Claudia Sheinbaum?

Lo dudo. Luis Miguel ha llegado tan lejos que prácticamente ya no necesita de México y sus gobernantes. Yo opino que Luis Miguel más bien lleva un priísta por dentro y eso lo hace, de alguna manera, repeler todo lo que no tenga que ver con esa nomenclatura. Pero nada está escrito sobre algún guiño con la Cuatroté. Habrá que esperar. Todos los secretos tienen fecha de caducidad.

*Luis Miguel: por debajo de la mesa. Alberto Tavira. 2024. Editorial Penguin Random House.

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