Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Concord, Massachusetts. 1873, El profesor Friedrich Bhaer y su esposa Jo son dueños y directores de una escuela llamada Plumfield, la cual apenas tiene diez alumnos, entre los que se cuentan los hijos de los Bhaer, así como sus sobrinos.
Todo cambia cuando llega Nat Blake, un niño huérfano con talento para el violín y que se convertirá en un estudiante más, junto con otros chicos que van llegando. Y así comienza una aventura que marcará el resto de sus vidas.
Hombrecitos es un trabajo de la escritora estadounidense Louisa May Alcott, quien lo creó como la continuación de uno de los clásicos de la literatura juvenil, así como uno de sus textos más famosos, que es Mujercitas.
En esta ocasión veremos qué ha sucedido con Jo March, ahora señora de Bhaer, quien decidió quedarse en su pueblo y hacer algo por la comunidad de la única manera que ella sabe, que es a través de la educación.
Y es por eso que, en equipo con su marido, han fundado la escuela e internado Plumfield, que tiene como fundamento ideológico ideas muy revolucionarias para su época, ya que los Bhaer han implementado un sistema educativo donde se fomenta la responsabilidad individual en los niños y a la vez se les permite divertirse.
Todo ello con el firme propósito de formar el carácter de sus alumnos, pero no con dureza, a la vez que los niños son tratados como seres pensantes e individuos con sus particularidades.
Y es justo de esa manera como son los personajes de este texto: muy diferentes entre sí, empezando por sus edades y ambientes en los que se han desarrollado.
Están por ejemplo Nat y Dan, los estudiantes de nuevo ingreso que se han forjado en las calles, mientras que los hijos de Jo y su hermana mayor Meg forman parte de un núcleo familiar tradicional y lleno de amor, convergiendo todos en un mismo ambiente, pero a la vez teniendo intereses diversos tales como la música o la ciencia, pero unidos siempre por los deseos de aprender.
Y ahí es donde entran los profesores que se encargan de guiarlos, pero también de ayudarlos en ese proceso tan complicado que es el crecer y dejar la infancia para convertirse en jovencitos y posteriormente en adultos.
La autora nos muestra cómo es que el amor y la paciencia, más que la imposición de cualquier tipo, son básicos a la hora de educar a un niño.
Es de esta forma que el lector se va a encontrar con toda clase de aventuras llevadas a cabo por estos chicos, todas ellas en nombre de la diversión y que no estarán exentos de cometer errores, pero es parte de la gran aventura que es la vida misma, por lo que nos encontraremos con bastantes moralejas en cada uno de los capítulos.
También se hacen presentes algunos personajes de Mujercitas, lo cual le da continuidad a ciertas tramas y que son parte importante del microcosmos donde todos estos niños y jovencitos se dan cita.
Al ser una escuela mixta, nos encontraremos a Daisy, hija de Meg y Nan, una niña huérfana, por lo que los ideales de Jo, la cual siempre habló de igualdad en la educación para hombres y mujeres, se hacen presentes en este texto.
Nat es el narrador de este ameno y divertido texto y será quien lleve al lector a ese pequeño universo donde la libertad es básica en el proceso de enseñanza, pero siempre bajo la mirada atenta de los educadores, quienes siempre tienen las mejores intenciones, pues buscan convertir a todos estos niños en seres que contribuyan a la sociedad para que dejen un mundo mejor al que encontraron.
Hombrecitos. Louisa May Alcott. 1871. Editorial Elejandría.
