Te AMLO, AMLOMANÍA

Por Juanito Animaña
Foto: Mónica Loya Ramírez

Han pasado 17 días desde que aquel ciclista se acercó al Jetta blanco que transporta al presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando se dirigía a la toma de protesta en la Cámara de Diputados.
–¡En ti confiamos!– le dijo el hombre, que no dejaba de pedalear al ritmo del auto, que seguramente votó por AMLO el 1 de julio, y que tiene todas las expectativas puestas en un cambio, en la ya conocida Cuarta Transformación.
–Se me acercó un ciclista y me dijo: “¡Tú no tienes derecho a fallarnos!”, y ese es el compromiso que tengo con el pueblo. ¡No tengo derecho a fallar!”, fueron las palabras de AMLO en su discurso ante el pleno de San Lázaro tras tomar protesta como Jefe del Ejecutivo.
Me puse a pensar ¿qué tanto le habrá dicho aquel ciclista al hombre en el que recae toda la confianza de un país, harto de sus gobernantes, harto de vivir aquí, en México? ¿Qué tan alta es la confianza de los más de 30 millones de mexicanos que votaron por el tabasqueño aquel 1 de julio?
Hoy me dieron la respuesta. Me contestaron esas preguntas tres personas que alcancé a escuchar a las afueras del Metro Barranca del Muerto, cuando me dirigía a descansar tras una jornada periodística agotadora, en la que me cancelaron un evento, pero me enteré que el salario mínimo subirá a 102 pesos diarios, quizá, desde el 1 de enero del siguiente año.
Acuérdate que dijo que iba a construir el Tren Maya, ya empezó. Dijo que iba a cancelar la reforma educativa y el otro día en la mañana ya hasta firmó pa’ que se vaya a la chingada. Ya bajó los sueldos de los de cuello blanco, y hoy subió el salario mínimo. ¿Ya leíste el periódico wei? Ya hasta invitó a los fifis a construir el Tren más poca madre que tendremos. Y van 17 días. Me cae de madre que nos va a ir bien. ¡Me canso, ganso! (risas).
Eso le dijo un vendedor de periódicos a su amigo, que vende dulces y cigarros, a las afueras del Metro.
Usó una frase del mismo AMLO aquel sábado cuando comenzó la 4T. Ahí me di cuenta que la AMLOMANÍA está más viva que nunca. Ahí me di cuenta que la confianza esta a tope.
Ya dentro del Metro me compré unas palomitas, y la vendedora le decía a un señor que, al parecer, solamente fue a echar el chal, con las siguientes bellas palabras:
Viste, le subieron a 102 al salario, ya chingué. Y ya chingó a su madre mi patrón, o me paga o me lo cojo, porque si no me paga eso, yo si voy con el Obrador a decirle, al fin, ya ves que este sí pela a la gente.
Y antes de tomar el tren que me llevaría de regreso a mi casa, estaban dos trabajadores que, al parecer, venían de la obra. Y lo digo porque tenían las manos llenas de cemento, que mencionaban que les acababan de pagar su aguinaldo, el cual, uno usaría el dinero para pagarle a su cuñada, y el otro, que me conmovió, le dijo a su amigo que con ese dinero iba a llevar a su niño por una hamburguesa de Burger King “con cajita feliz y todo el pedo”.
Después uno, el de la izquierda, le dijo al otro: “Ahora si este amigo tiene miedo, ya ves que si no nos pagan El Peje es capaz de meterlos a la cárcel. Además ya aumentaron el salario, y verás, apenas lo hagan oficial nos van a pagar más”.
El otro contestó: “Ahuevo, ya vamos a tomar Coca wei”, y se comenzaron a reír, una risa que hasta me contagió, y por un momento me sentí parte de esa camada. Quería ser su amigo para burlarme del patrón y subirme al tren de la 4T.
Las expectativas, señor Presidente, son muchas, y la gente se le seguirá acercando. La gente no dejará de sorprenderse cada que en la mañana se levante, prenda la tele, y vea en las noticias que ya dio su conferencia, y que aseguran que por eso, por dar conferencias a las 7:00 am, usted si está trabajando.
Usted, a mi, aquel día que lo conocí cuando era aún presidente electo, al salir de la cena del aniversario 100 de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), luego de que como muchos mexicanos me atreviera a acercarme a pedirle una foto, me prometió una entrevista, la cual espero, me cumpla, ya que, como dijo, no tiene derecho a fallar.
Lo tengo que admitir: esto de la AMLOMANÍA. Es una locura, esta es mero fervor, está a tope, está más viva, quizá, que en aquel 2006, cuando miles de personas se plantaron en Reforma a exigir el ya hoy olvidado voto por voto.
P.D. Dicen los que saben, gente de Hacienda, que por ahí de los primeros días de enero, el primero o el dos, se hace decreto el alza al salario mínimo en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

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