Un trabajo fundamental para el tema de salud pública y que la televisión pública mexicana se ha encargado de dar a conocer, junto con el destacado rol de su mentor
Dirigido por Susan Froemke, el documental fue nominado al Oscar y ganador de un Grammy.
Por Gonzalo Sánchez Toledo
“Todo lo que aprendemos de la ciencia, en términos de salud, debería ser usado como herramienta de educación”. Esta es la premisa del doctor Valentín Fuster, para promover el cambio en nuestro estilo de vida, transitar hacia una salud global que nos permita reducir los riesgos de las enfermedades cardiovasculares y por ende, mejorar nuestra calidad de vida.
Valentín Fuster, es un médico cardiólogo español que se ha especializado en las enfermedades del corazón y, en su vida profesional, de tanto tratar con enfermos de este órgano llegó a la conclusión que la prioridad está en invertir en la prevención de la enfermedad por sobre sus consecuencias. Es más barato educar que curar y su foco está puesto en los niños y niñas ya que comenzado a andar en la vida, Fuster sostiene que entre los tres y seis años de edad el aprendizaje, tanto en hábitos, conductas resulta más eficaz que en la etapa adulta, pues éstos últimos se motivan a cambiar movidos por los otros, en comunidad, como los grupos de autoayuda y no de manera individual, aunque tengan clara conciencia del problema.
Susan Froemke, es una directora y productora estadounidense, quien junto a Matthew Heineman realizaron el documental Escape Fire: The Fight to Rescue American Healthcare (2012), premiado en el Sundance Film Festival, documental que muestra cómo el sistema de salud de Estados Unidos, privilegia la atención rápida, casi ambulatoria de las enfermedades por sobre un sistema de atención de salud.
Froemke y Fuster se reúnen para realizar el documental “El Corazón Resiliente” cuyo objetivo es promover hábitos saludables a través de la educación y la prevención de las enfermedades del corazón, mostrando la experiencia de Fuster como narrador, en diferentes lugares del mundo. Los escenarios de este trabajo son Colombia, Kenia, La Isla de Granada, Estados Unidos y España. Países muy diferentes, con realidades sociales, culturales y económicas muy dispares pero con algo en común; los mismos factores de riesgo a las enfermedades cardiovasculares. O sea, el ser humano es el mismo y se comporta más o menos igual en todas partes.
El documental comienza con el doctor Fuster caminando en la noche, algo tarde, por las calles de Nueva York, sólo, acompañado de su maleta rumbo al hospital. Se trata de un hombre consagrado a sus ideas.
La cruzada de Fuster es titánica y no escatima esfuerzos en ello. Se mueve entre aguas turbulentas como los sistemas de salud, sistemas de educación, laboratorios farmaceúticos, y gobiernos para intentar convencer que la prevención es rentable, que educar es siempre mejor.
Los resultados de este proyecto están por verse en algunos años más y todo indica hasta ahora que el camino es el correcto, aunque para entonces esperamos ver un documental más centrado en el éxito de las ideas, por sobre el éxito del narrador cuyo rol, como mentor, estaría en llevar la palabra a cada rincón. El cambio real en las conductas, que conlleve a una mejor calidad de vida se logrará cuando el mensaje esté por sobre el mensajero.