El Club América en tierras tapatías

Por Víctor Del Real Muñoz

Sigue siendo sorprendente la manera en como el acérrimo rival de las Chivas es amado en la Zona Metropolitana de Guadalajara, su territorio como tal. Es motivante, colorido, sorpresivo, minimalista, kitsch, el amor y el cariño que los aficionados tapatíos tienen por el conjunto capitalino.

Cuando el América visita el Estadio Jalisco pareciera que algunas estructuras cambian y se transforma en una retrospectiva cabal del Estadio Azteca, tomando en cuenta el parecido que tienen ambos estadios en su arquitectura, indudablemente maravillosa, producto de las expresiones que el desarrollo estabilizador mexicano intentaba dar desde su arquitectura al mundo y sobre todo a América Latina.

A veces pareciera que Guadalajara se convierte en la Ciudad de México desde el momento que las Águilas aterrizan sobre el Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo, cruzan el periférico, se incorporan a Avenida Adolfo López Mateos hasta instalarse en el hotel lujoso donde se hospedan, ubicado en Avenida Las Américas.

El América la restriega en la cara a las Chivas que también saben despojarle su terreno, porque Guadalajara festeja y siente al América tanto como la capital del país se rinde ante las Chivas.

El aficionado americanista tapatío sabe ser discreto. No presume su americanismo a los cuatro vientos, pero lo exhibe de más cuando su equipo visita Jalisco, y es así como en los antros de Avenida Chapultepec, los tugurios de Calzada Independencia, las laderas del Centro Joyero, los cafés que parten del Hospicio Cabañas y terminan en los reductos de la Catedral, por Avenida Alcalde, o los centros nocturnos y de esparcimiento de Tonalá, Tlaquepaque, Zapopan y Tlajomulco, presumen el americanismo tapatío que Guadalajara esconde.

Ensordecedores serán siempre los ecos de los festejos de gol que América causa en el Estadio Jalisco, zona urbana donde extrañamente se presume un cabal americanismo, en las inmediaciones del coloso de la Calzada Independencia, en colonias como Villas de San Juan, la Belisario Domínguez o Lomas de Independencia.

El América seguirá siendo siempre bien recibido, bien arropado en una ciudad que debe considerar su segunda casa, como lo es Guadalajara, Jalisco.

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Inaceptable ver al Toluca miedoso

Luego de mirar el cotejo entre los cada vez más consagrados, hilados, estructurados y tácticamente ordenados cementeros contra Toluca, me entristece la pobreza estratégica con la cual un equipo mexiquense que es de prosapia, de jerarquía y de una ideología ofensiva, asume un partido de tal envergadura en una sede que le arropa mucho como es el Estadio Azul.

Toluca no puede mostrar una cara tan apática, pero sobre todo tan miedosa, sabiéndose un equipo muy grande del balompié nacional. Hernán Cristante, actual D.T, conoce perfectamente la identidad de juego del equipo y no tiene derecho a violar esos preceptos básicos del conjunto escarlata.

No se entiende porqué teniendo jugadores de mitad de campo para delante, como los argentinos Rubens Sambueza, Gabriel Hauche o Rodrigo Gómez, de gran talento y nivel, el planteamiento más que defensivo sea miedoso, mezquino y hasta cierto punto mediocre.

Alguna Vez Josep Guardiola reconocía en cabal admiración de Marcelo Bielsa cuando entrenaban al FC Barcelona y al Atletic Club de Bilbao, respectivamente, lo siguiente:

“Creo que estamos delante del mejor entrenador que hay actualmente en el planeta, uno que consigue en tan poco tiempo hacerle ver a su gente, a su manera de entender el juego, que le sigan con tanta fidelidad, de un juego tan honesto, que no importa si vas ganando o perdiendo, vas con tres a favor o tres en contra. Todos los partidos del Atletic de Bilbao son un regalo para el espectador […].

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