Te lo firmo y… ahí luego vemos

Por José María Dregler

Foto: Edgar López

Febrero 15 de 2016.- Bien decían que no era lo mismo gobernar Atlacomulco que gobernar a un país entero. Y tenían razón.

A poco más de cuatro años de asumir el poder y de haber firmado ante notario público 266 compromisos de campaña, Enrique Peña Nieto no cumplirá al cien por ciento estas promesas.

Los recortes presupuestales han obligado al gobierno del mexiquense a seguir cancelando los compromisos que asumió cuando era candidato presidencial del PRI-PVEM en 2012.

Pero eso no es nuevo. Como gobernador del Estado de México de 2005 a 2001, Peña Nieto aseguró haber cumplido la totalidad de los 608 compromisos ante notario que realizó en campaña, aunque la oposición denunció que al menos 123 de esas promesas no fueron solventadas.

El fondo del asunto no se resume en si el mexiquense cumplió o no sus promesas en su periodo como gobernador, y ahora como presidente de la República, ya que es una obligación de todo gobernante concretar las promesas que hizo en campaña. De lo contrario, todo se queda en la mera demagogia.

En un artículo del analista John M. Ackerman publicado en la revista Proceso el 13 de septiembre de 2011, poco antes de que el mexiquense concluyera su sexenio en aquella entidad, anota:

“Enrique Peña Nieto gusta de presumir que ha cumplido con los ‘compromisos’ establecidos al principio de su mandato. No se cansa de presentar la realización de las obras públicas más elementales, cuya construcción es obligación de cualquier mandatario, como si fueran generosos regalos de un líder ‘eficaz’ y ‘cercano a la gente’”.

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La realidad llegó al gobierno federal sin miramientos. Se pensó que las reformas estructurales iban a ser la varita mágica para que todos los problemas nacionales se resolvieran y los 266 compromisos de campaña sólo fueran un mero trámite. El desplome de los precios del petróleo y la volatilidad cambiaria no fueron contempladas por una administración (sobre todo por Luis Videgaray) que siempre se preció de tener todo bajo control.

De entrada, la construcción del Centro de Convenciones de Córdoba, Veracruz, es el segundo compromiso que ha sido tachado y suprimido de la lista de manera definitiva.

De acuerdo con la Presidencia de la República, a la mitad de su mandato, el 69.92 por ciento de las promesas de campaña que firmó como candidato ante notario público aún quedan sin cumplir.

Con anterioridad, el adverso contexto económico mundial y la caída de los petroprecios obligaron al Ejecutivo a anular de manera definitiva la construcción del tren Transpeninsular que correría de Mérida, en Yucatán, hasta Punta Venado, en Quintana Roo.

Otros, además, están en esa vía, como el proyecto del tren rápido de alta velocidad México-Querétaro, el cual tiene un estatus de suspendido de manera indefinida.

La concreción del Centro de Convenciones de Córdoba, a cargo de la Secretaría de Turismo, estaba estimada entre los 300 y los 500 millones de pesos.

Tras su cancelación, en Veracruz se piensa que también estaría en riesgo de anularse la construcción de la primera etapa del periférico de Orizaba, promesa presidencial con el objetivo de facilitar la comunicación entre las ciudades de Córdoba y Orizaba.

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Al 3 de febrero de 2016, de acuerdo con una solicitud de información realizada mediante el INAI, el mexiquense sólo ha cumplido el 30.07 por ciento de sus promesas, ya que de los 266 compromisos asumidos sólo 80 han sido satisfechos.

Entre los compromisos cumplidos en su tercer año de gobierno destaca la creación del Sistema Nacional Anticorrupción; no obstante, el compromiso original, firmado ante notario público y encargado a la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, era crear la Comisión Nacional Anticorrupción.

Si bien Peña Nieto promulgó su creación en mayo del año pasado, el Sistema Nacional Anticorrupción aún no se ha puesto en marcha a plenitud, ya que las leyes secundarias respectivas para su operación aún están pendientes de ser aprobadas en el Congreso de la Unión.

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Uno de los tres compromisos a cargo de Petróleos Mexicanos (Pemex) originalmente era concluir la construcción de la Refinería Bicentenario en Tula, Hidalgo, iniciada en el sexenio del expresidente Felipe Calderón.

Derivado de las restricciones presupuestarías, Pemex tomó la decisión de cancelar definitivamente el capítulo de lo que sería el megaproyecto de la nueva refinería en esa entidad.

No obstante, en lugar de darlo por «cancelado» en la lista de las 266 promesas de campaña, la empresa cambió el compromiso. Ahora en lugar de construir la refinería de Hidalgo, se plantea como objetivo el «aprovechamiento de residuales en la refinería Miguel Hidalgo».

El 20 de mayo del 2012, ante 10 mil correligionarios congregados en la plaza de toros de Pachuca, el candidato Peña Nieto firmó ante el notario público Martín Islas Fuentes que su gobierno sí cumpliría con la promesa de concluir la construcción de la Refinería Bicentenario en Tula (compromiso número 83).

«La refinería en Hidalgo, que sólo ha sido promesa, nosotros haremos realidad», aseguró aquella tarde.

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