¿La derecha avanza en América Latina?

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“La conocida frase “la religión es el opio del pueblo” es considerada como la quintaesencia de la concepción marxista del fenómeno religioso por la mayoría de sus partidarios y oponentes. ¿Cuán acertado es este punto de vista? Antes que nada, uno debería enfatizar que esta afirmación no es del todo específicamente marxista” (Michael, Lowy; s/f: 282).

En estos últimos meses pareciera ver aproximarse un nubarrón desalentador y podría ser los decesos añejados enclaustrados e inciertos; incluso casi inquieta a la izquierda revolucionaria. 

A la par emerge una preocupación que denota una tendencia a repensar y por supuesto a releer nuestras realidades. Cuando menos las mentes insumisas intentan por comprender y analizar el avance anunciado de las derechas a escala latinoamericana; también, como de otras regiones del mundo. Al final, son las piezas moviéndose de acuerdo a las dinámicas socioeconómicas.

Por supuesto para un sector de la clase trabajadora, intelectuales comprometidos con el pueblo, académicos inconformes por las respuestas de la clase estructural que no responde a las demandas gremiales propias. Contraria a la concepción de la gestión económica, política, social, administrativa, etc. 

Previo a los debates ideológicos de la izquierda diferenciada de las otras organizaciones que se consideran de izquierdas. No obstante, en este escenario se presentan tres hipótesis en virtud de las contradicciones de la parsimonia para interpretar el actuar de la izquierda: sobre todo, las preocupadas en el reacomodo ideológico y del por qué el avance de la derechización social, a saber:

  1. Es evidente la reacción de las derechas en América Latina, en cuanto al significado del descontento social; bien aprovechado por la derecha fascista.  Comprendiendo este proceso histórico, podríamos encontrar ese hilo engatusador de ellas; esa derecha y su base conservadora serán las primeras en lanzarse a describir sus ideas y  entender las irregularidades, incluso, heredadas del neoliberalismo. Explicar por qué no fueron comprendidos ni resueltos tantos problemas adquiridos de los regímenes anteriores basados en políticas neoliberales, apátridas y entreguistas que, la tendencia progresista no fue capaz de mitigar o disipar. O como se expresa en estos términos “…en los países dependientes, como en Latinoamérica, la imposición de dictaduras militares, terrorismos de Estado, persecuciones, asesinatos y genocidios, provocaron la fragmentación del creciente movimiento obrero y de los sectores populares, logrando un disciplinamiento social profundamente conservador y con enormes pérdidas humanas que disolvió la fecundidad de la lucha política, económica e intelectual de los sectores subalternos (Izaguirre, 2003)”. Cita tomada de (Ariel; 2019: 3).
  1. El planteamiento de la izquierda en general fue con tendencias hacia confiar y percibir más hacia la cuestión simplista de la carrera electoral. Asimismo, lograr el poder para no transformar verdaderamente sobre un programa que delineara el avance de la clase trabajadora, es decir, a transformar las relaciones entre el patrón y un proletariado en extinción; de modo, convertirse en piezas de un engranaje diferenciado en sujeto desvalorizado en unas relaciones sociales dominadas por el capitalismo. Por ejemplo, tal es el caso, que, “¿…Gobiernos de izquierda, progresista y transformadores? Ha entrado en crisis un proyecto que busco administrar el capitalismo realmente existente (o sea extractivo) pero con buenos modales” (Machado y Zibechi; s/f).
  1. En cuanto a la otra izquierda que le llamamos revolucionaria, misma que desde un principio había analizado que la propuesta progresista, reformista, en el coqueteo de la derecha y los llamados del centro de la arena política electoral, no confió nunca. Fue un escenario fallido de esa nomenclatura de pactos, componendas y colaboracionista de clases para no dañar o perjudicar el statu quo y las actuales relaciones existentes. Excepto demandas economicistas, hoy, necesarias, pero no sustanciales para remover la ideología, la politización clasista y la verdadera remoción total de las relaciones capitalistas e imperialistas. Trabajo no fácil ni viable en corto momento histórico. En ese sentido, en el presente es importante volver a replantear teórica, metodológicamente y en concretizar en la praxis social a transformar las contradicciones capitalistas; en este sentido rescatamos el planteamiento, “La vigencia de tal teorización es latente, debido a que, la base de la explicación dialéctica, el materialismo histórico, la lucha de clases y la revolución del proletariado para la posterior instauración de un nuevo sistema, más inclusivo, reivindicativo y justo, es tangible en las ideas de diversos pensadores quienes conciben la identidad latinoamericana desde las relaciones desiguales instauradas desde la llegada de los europeos al continente” (Benitez; 2022: 2).

De lo expuesto hasta el momento podemos mencionar también que existen corrientes ideológicas que, atribuyen el acenso de la derecha o derechas en Latinoamérica por cuestiones religiosas impulsadas por: pentecostales y pospentecostales, mormones, testigos de Jehová y un sinnúmero inagotable de sectas en su mayoría financiadas por el Gobierno de los Estados Unidos. 

Es posible la influencia en el ámbito de la toma de decisiones en cuanto a por quien elegir y votar; incluso con un guía pastoral para que Dios los reciba en su Santa Gloria; de lo contrario quienes voten por la izquierda o por un candidato que cuestione al imperialismo es etiquetado como comunista, hereje y el anticristo. Las incredulidades e ingenuidades pareciera un juego de niños en estos momentos. 

Barbaridades en un contexto de mediocres que sólo ven su presente en crisis o sin condiciones materiales que cubrir. Al tiempo que, esperan la venida del mesías y de esa manera alcanzar la compasión divina y vivir en eterna muerte a lado de los evangelios supremacistas y de los creyentes encapsulados en una copa de cristal transparente y desde ahí observar como el demonio se come a los comunistas. 

Por supuesto, sin reflexión en cuanto a las verdaderas contradicciones expuestas ante el actual modelo capitalista depredador, explotador, saqueador, violador de derechos humanos y pillarse el patrimonio y soberanía de los pueblos. Lo anterior en la ideología teológica se cree en el bien y el mal y como se obra en la tierra. Así alcanzar el reino de los cielos. Pese a esa leyenda descerebrada sin concreción verdadera con más de 2000 mil años no se ve ni se asoma de alguna referencia concreta.

Sin embargo, de las acciones religiosas a la estrategia que marca el fondo de la subjetividad bíblica en estos días pregona el imperialismo gringo es: “La organización la “Mayoría Moral” (MM) fue una máquina política disfrazada de revival. Su programa era concreto como una plataforma de partido: oposición al aborto, rechazo a los derechos de los homosexuales, apoyo irrestricto a Israel, recuperación de la oración en las escuelas públicas y rearmamento masivo de Estados Unidos frente a la Unión Soviética” (Fonseca; 2026).

Sin embargo, son esas expresiones que acarician los detractores de principios revolucionarios cuya finalidad es imponer nuevas reglas laborales y organizaciones contra la clase trabajadora como pieza importante en las negociaciones con el patrón, autoridad y movimiento independiente de la clase explotada. 

En esa dirección, es necesario el debate sobre temas serios y cómo repensar la nueva estrategia con las reapariciones legales de lo jurídico-político de los acuerdos gremiales contra la fuerza de trabajo, en estos días, sometida a las leyes del capital. En tanto las elecciones esperan un reino de lo concreto para destruir todo intento conservador del Prianismo y derecha fascista a imponer su ideología guiada por el imperialismo gringo.

Referencias

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