Por Alberto Erazo Castro
Hablo desde San Pedro Sula, que no es una ciudad; es un síntoma. Hablo desde el ombligo mismo de esa América que algunos llaman Latina y que acaso debería llamarse, con más propiedad, desmembrada, porque aquí, en este horno de asfalto y lluvia, se ha consumado el experimento que ustedes, en Sudamérica y en España, contemplan aún con esa mezcla de curiosidad y suficiencia con que se mira el incendio del vecino desde el balcón propio.
Sepan, quienes esto lean, que no les hablo desde la erudición de quien ha estudiado el asunto en los libros; les hablo desde la carne viva de quien lo ha padecido en sus calles, en sus plazas, en el rostro de sus vecinos, y hasta en el silencio de sus propias iglesias vaciadas.
San Pedro Sula, señores, es el laboratorio donde el protestantismo anglosajón ha alcanzado su grado de ebullición, y lo que aquí ocurre, aunque ustedes no lo crean, anticipa lo que ocurrirá en sus propias tierras con la puntualidad de un reloj suizo y la fatalidad de una gangrena que avanza desde los dedos hasta el corazón.
¿Y qué es lo que aquí ha ocurrido? Pues que hemos sido, con perdón de la expresión, los conejillos de indias de una operación que no es religiosa; es geopolítica, y que no busca salvar almas; busca desarticular naciones.
No nos engañemos con el incienso y los aleluyas: esto no es un avivamiento espiritual; es el último recurso de poder blando que le queda a una superpotencia en decadencia, la cual, incapaz ya de imponer su voluntad por la fuerza de las armas o el peso del dólar sin provocar el rechazo abierto de los pueblos, ha encontrado en la fragmentación religiosa el instrumento perfecto para gobernar por interpósita persona.
Porque una población dividida en sectas, que adora ídolos extranjeros y ondea banderas ajenas mientras desprecia la propia, es una población que ha sido colonizada en el alma, y a la que se puede manejar con la misma facilidad con que se maneja a un rebaño de ovejas descarriadas.
Pero no nos desviemos. Vayamos al principio, o más bien al final, que es donde siempre conviene empezar cuando se quiere entender una tragedia. Honduras es hoy el país más protestante de América Latina, con casi la mitad de su población abrazando alguna rama de ese cristianismo evangélico que, con perdón de los teólogos serios, no es más que una versión traída de fuera y edulcorada del sueño americano, con himnos traducidos malamente y predicadores que hablan de prosperidad mientras sus fieles siguen siendo pobres, marginados y sin futuro.
Y dentro de esa marea, San Pedro Sula es el epicentro absoluto, la ciudad donde el experimento se ha llevado hasta sus últimas consecuencias, de modo que todo lo que aquí ocurre anticipa lo que después se expande al resto del país. ¿Y qué es lo que se expande? Pues la descomposición, porque este protestantismo no construye comunidad ni arraigo; desarraiga, y lo hace con una eficacia que ni el más cruel de los sionistas habría soñado. No se trata de cambiar un dios por otro; se trata de destruir la capacidad misma de creer en algo duradero.
Pues bien, vayamos al grano. ¿Cómo se manifiesta esa enemistad hacia lo propio? En que los predicadores y sus feligreses prefieren elevar a ídolo a figuras como Donald Trump, como si se tratara de un nuevo becerro de oro, aunque con peor gusto estético, buscan noticias de Dios antes que ocuparse de su propia realidad, rinden culto a Netanyahu como si fuera un mesías, y ondean banderas del Estado de Israel donde debería ondear con orgullo la bandera nacional.
No es casualidad, señores; es designio deliberado: es un elemento de la CIA y de la maquinaria geopolítica de Estados Unidos para influir en nuestras actividades políticas, derribar instituciones, moldear la opinión pública y volvernos dóciles a sus intereses. ¿Acaso alguien con dos dedos de frente cree que estas cosas ocurren por generación espontánea? ¿No resulta conmovedora esa fe ingenua en que el Espíritu Santo tenga predilección por los intereses de Washington?
Pero volvamos a la podredumbre que nos ocupa. Porque cuando el auge del protestantismo acabe, y va a acabar, como todo ciclo, pues ningún delirio colectivo dura para siempre, dejará tras de sí un turbio nihilismo, entendiendo por nihilismo esa indiferencia absoluta donde ya nada importa.
Hoy, el veintiuno por ciento de la población de Honduras no cree en nada. Repito: veintiuno por ciento. Una cifra que incluye ateos convencidos, agnósticos indiferentes y gente que ha terminado abrazando religiones orientales como refugio, aunque sin convicción profunda.
Y esto es culpa directa del protestantismo, puesto que fue él quien destruyó el tejido católico tradicional sin ofrecer a cambio nada sólido. Porque el protestantismo no tiene rituales profundos, no crea cultura, no teje lazos que perduren más allá del domingo por la mañana, y no ofrece un sentido de pertenencia que no sea el de la congregación local, la cual se disuelve en cuanto el pastor se muda o surge un cisma por dinero.
Es una maquinaria vacía que copia todo de lo yanki: los cultos a Israel, las banderas ajenas, los himnos traducidos malamente, las prédicas de prosperidad que nunca se cumplen.
Y cuando la gente descubre que esa promesa no le resuelve nada, porque sigue siendo pobre, sigue siendo marginada, sigue sin empleo y sin futuro, no vuelve al catolicismo tradicional (ya que lo destruyó sin tregua llamándolo “idolatría”); simplemente se queda en la nada.
Así que el protestantismo ha sido el principal productor de ateos en Honduras, aunque suene paradójico: a fuerza de prometerlo todo y no dar nada, ha vaciado la fe de millones. Es el mismo mecanismo del que se quejaba Chesterton cuando decía que quien no cree en Dios termina creyendo en cualquier cosa, salvo que aquí la secuencia es aún más perversa: se empieza creyendo en un Dios traído de fuera y se termina no creyendo en nada, porque ese Dios ajeno nunca fue más que un pretexto para el saqueo espiritual.
Ustedes, en Sudamérica, están todavía en una fase anterior a este colapso. El evangélico crece, pero aún hay tiempo para observar y para resistir, ya que todavía no han alcanzado el punto de saturación donde el sistema comienza a devorarse a sí mismo. En España, el asunto es más reciente, aunque ya se ven los primeros signos: predicadores protestantes que llegan con discursos traídos de fuera, financiación desde Estados Unidos, una agenda que mezcla religión con política sionista y un desprecio soterrado por la cultura propia.
Les va a llegar esto, y de hecho ya les está llegando, como lo demuestra la apertura de miles de iglesias evangélicas en la península en los últimos veinte años. Y cuando llegue, a menos que estén prevenidos, es decir, a menos que entiendan que esto no es un avivamiento espiritual; es una operación geopolítica, hará lo mismo que hizo aquí: desestructurar sus comunidades, volver a sus gentes serviles a poderes extranjeros, y cuando el espejismo se disipe, los dejará en un desierto de nihilismo donde ya nada importa, salvo la próxima moda religiosa o política que venga del otro lado del Atlántico.
No se trata de prohibir la libertad religiosa, que sería tan absurdo como prohibir el sarampión; se trata de abrir los ojos y de entender que este protestantismo anglosajón no es una confesión cristiana más entre otras; es un arma geopolítica, ya que su único propósito real es desarticular las identidades nacionales para reemplazarlas por una lealtad incondicional a Estados Unidos y a su aliado israelí.
Es el último recurso de poder blando que le queda a Estados Unidos para seguir dominando América Latina, y ahora también España, porque su poder económico y militar ya no basta para asegurar la obediencia sin generar rebelión.
Y su alianza con el sionismo político no es accidental; es la punta de lanza de una maniobra que busca reemplazar nuestras lealtades nacionales y culturales por lealtades a potencias extranjeras, ya que un pueblo que adora a Netanyahu mientras desprecia a sus propios emblemas patrios es un pueblo que ha sido colonizado en el alma.
Por eso hablo desde San Pedro Sula, la capital protestante de América Latina, la ciudad donde este experimento se ha llevado hasta sus últimas consecuencias, precisamente para que sepan que no estoy especulando; estoy describiendo lo que ya ocurre bajo mis ojos. Les digo: aún están a tiempo, aunque ese tiempo se agota.
Observen lo que ha pasado en Honduras, ya que aquí tienen un modelo predictivo. Vean cómo el veintiuno por ciento de mi país ya no cree en nada (y va en aumento), y pregúntense si quieren que dentro de una década ese porcentaje sea el suyo. Vean cómo nuestros políticos se arrodillan ante pastores que les dictan el voto, y pregúntense si quieren que sus parlamentos se llenen de diputados evangélicos que responden a intereses extranjeros.
Vean cómo ondeamos banderas de Israel mientras nuestras propias banderas se arrían en la indiferencia, y pregúntense si quieren que alguna vez sus propias plazas se llenen de banderas ajenas mientras la suya propia se considera “atrasada”.
El aviso está hecho, con la acidez que da haber sido el conejillo de indias, y también con la claridad que aporta quitarse esta venda desde hace tanto tiempo: todo lo que aquí ha ocurrido tiene causas perfectamente identificables, y todo lo que aquí ha ocurrido puede ocurrirles a ustedes a menos que actúen con conciencia.
El resto depende de ustedes. Nosotros, desde este basurero espiritual moderno que algún día fue una Honduras católica, solo podemos decir: se lo avisamos.
Y ahora, permítanme una última digresión, porque me viene a la memoria aquella sentencia de Quevedo, que decía que “nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”. Pues eso. Estos predicadores de la prosperidad, estos apóstoles del mercado, estos mercaderes del templo que han cambiado el látigo por el micrófono y la paloma por el dólar, ofrecen todo porque no van a cumplir nada.
Y cuando el pueblo descubra el engaño, no volverá a la casa del Padre, porque ya no habrá casa a la que volver. Se quedará en la intemperie, tiritando de frío espiritual, mientras los buitres de la geopolítica siguen sobrevolando el cadáver de lo que fuimos.
El protestantismo no salvara almas: las termina de vacíar. Y un pueblo vacío es un pueblo conquistado sin necesidad de ejércitos. Esa es la lección de San Pedro Sula. Apréndanla antes de que sea tarde.
Fuente:
- Alianza Evangélica Latina, miembro pleno de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH) – “Honduras, la nación más evangelizada del continente americano”, 2024. Citado en aelatina.org/honduras-la-nacion-mas-evangelizada-del-continente-americano/
- Consultoría Interdisciplinaria en Desarrollo (CID Gallup) – “Honduras, el país con mayor porcentaje de evangélicos en América Latina”, 2022. Citado en lacorriente.com/honduras-el-pais-con-mayor-porcentaje-de-evangelicos-en-america-latina/
- CBN News / CID Gallup – “Honduras es el país con más evangélicos de Latinoamérica”, 14 de noviembre de 2022. Citado en www.cbn.com/cbnnews/world/2022/november/honduras-is-the-country-with-the-most-evangelicals-in-latin-america
- Infocatólica – “Verónica Katz: en Honduras «los protestantes superan ya a los católicos»”, 1 de mayo de 2024. Citado en www.infocatolica.com/blog/catolicidad.php/2405010933-veronica-katz-en-honduras-los-protestantes-superan-ya-a-los-catolicos
- Centro América 360 / M&R Consultores – “Honduras es el país con más evangélicos en la región centroamericana”, 15 de noviembre de 2022. Citado en www.centroamerica360.com/honduras-es-el-pais-con-mas-evangelicos-en-la-region
- Raúl Zaldívar, “Impacto Sociopolítico de la Iglesia Protestante en Honduras” (Conferencia, San Pedro Sula, diciembre de 2013), que señala: “San Pedro Sula tiene una población mayor al 50 % de cristianos protestantes”. Citado en contra la Apostasía, 19 de diciembre de 2013, contralaapostasia.com/2013/12/19/impacto-sociopolitico-de-la-iglesia-protestante-en-honduras/
- Proceso Digital – “Evangélicos crecieron 50 por ciento los últimos años”, 28 de abril de 2017. Citado en proceso.hn/evangelicos-crecieron-50-por-ciento-los-ultimos-anos
- Estados Unidos, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), “Política de participación religiosa estratégica” (Strategic Religious Engagement Policy), septiembre de 2023. Citado en www.usaid.gov/sites/default/files/2023-11/2023-11-20_USAID_SRE_Policy_FINAL_Signed_508.pdf
- Alianza Evangélica Latina – “Honduras, la nación más evangelizada del continente americano”, 2024: “Para organismos como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional —USAID—, es primordial canalizar sus proyectos a través de las iglesias evangélicas locales. Pues ello representa transparencia y cumplimiento en los términos establecidos”. Citado en aelatina.org/honduras-la-nacion-mas-evangelizada-del-continente-americano/
- David C. Kirkpatrick, “The Latin American Bullring: US Evangelicals and the Reception of Anti-Protestant Violence from Cold War Colombia”, Journal of American Studies, 29 de junio de 2023: “en la sombra de la Revolución Cubana, el predicador bautista estadounidense Billy Graham y el presidente estadounidense John F. Kennedy recorrieron Sudamérica en giras superpuestas en 1961 y 1962. Mientras afirmaba una postura apolítica, Graham trabajó junto al Departamento de Estado de EE. UU., plantando semillas espirituales en el terreno arado de la política exterior”. Citado en doi.org/10.1017/S0021875823000257
- Kritik Bakış – “¿Fue la explosión pentecostal en América Latina una operación psicológica de la CIA?”, 4 de diciembre de 2025: “Un examen atento del registro histórico —incluidos los cables desclasificados de la CIA, los memorandos del Departamento de Estado, los contratos de USAID… muestra que esto ya no constituye una teoría conspirativa exagerada, sino una descripción de procesos documentados… funcionarios estadounidenses de inteligencia y diplomacia utilizaron deliberadamente misiones protestantes como parte de una estrategia integral de contrainsurgencia destinada a debilitar la Teología de la Liberación”. Citado en kritikbakis.com/es/fue-la-explosion-pentecostal-en-america-latina-una-pperacion-psicologica-de-la-cia/
- Brenda Carranza, Maria das Dores Campos Machado y Cecilia Loreto Mariz (coords.), “Dossier: El sionismo cristiano en América Latina y sus múltiples dimensiones”, Ciencias Sociales y Religión, vol. 25, 2023. Citado en journals.sagepub.com/toc/sora/25/1
- Universidad de São Paulo (USP), “La alianza entre evangélicos y el sionismo cristiano en América Latina”, tesis de maestría, 2023. Citado en teses.usp.br/teses/disponiveis/8/8132/tde-16062023-114100/pt-br.php
- Brenda Carranza, “Introducción. El sionismo cristiano en América Latina y sus múltiples dimensiones”, Ciencias Sociales y Religión, vol. 25, 2023: “el dossier analiza expresiones del filo-semitismo y sionismo cristiano en Brasil, Venezuela y Guatemala… subraya el papel de liderazgos del propio Estado de Israel en esa expansión”. Citado en journals.openedition.org/csr/7821
- Enciclonet / Wikipedia, “Ateísmo en Honduras”: señala que entre el 8 % y el 21 % de la población hondureña se declara sin afiliación religiosa. Citado en es.wikipedia.org/wiki/Ateísmo_en_Honduras
- Observatorio del Pluralismo Religioso en España, “Aumento de lugares de culto evangélico en España — 4.763 iglesias evangélicas en 2025”, diciembre de 2025. Citado en www.observatorioreligion.es/upload/95/48/Estadistica_2025_61439.pdf
- Protestante Digital / Observatorio del Pluralismo Religioso – “Aumento de lugares de culto evangélico: 4.763 iglesias evangélicas en 2025”, 22 de diciembre de 2025. Citado en protestantedigital.com/espana/71227/aumento-de-lugares-de-culto-evangelico-se-alcanzan-las-4763-iglesias-evangelicas-en-2025
- Christianity Today / Observatorio del Pluralismo Religioso – “Censo revela multiplicación de iglesias evangélicas en España”, 19 de febrero de 2025: “los evangélicos abrieron 96 nuevos lugares de culto en 2024. El número de congregaciones evangélicas ha aumentado un 25 % en la última década. Ahora hay aproximadamente una iglesia protestante por cada cinco congregaciones católicas en España”. Citado en es.christianitytoday.com/2025/02/multiplicacion-iglesias-evangelicas-espana/
- El País – “El culto hecho espectáculo: así conquista el evangelismo a miles de personas en España”, 7 de mayo de 2026: “En 30 años, los evangélicos han pasado del 0,2 % al 2 % de la población española. Hoy son la confesión minoritaria más numerosa del país. El PP lleva desde 2023 cortejando el voto latinoamericano a través de líderes evangélicos”. Citado en elpais.com/expres/2026-05-07/el-culto-hecho-espectaculo-asi-conquista-el-evangelismo-a-miles-de-personas-en-espana.html
- Confederación Evangélica de Latinoamérica (CEH) / Alianza Evangélica Latina. Citado en Alianza Evangélica Latina, “Honduras, la nación más evangelizada del continente americano”, 2024, aelatina.org/honduras-la-nacion-mas-evangelizada-del-continente-americano/
- Barómetro de las Américas (LAPOP) / Confraternidad Evangélica de Honduras. Citado en Alianza Evangélica Latina, “Honduras, la nación más evangelizada del continente americano”, 2024, aelatina.org/honduras-la-nacion-mas-evangelizada-del-continente-americano/