La novela del verano: sol, arena y letras

Por Anahí García Járquez

January y Gus son como el día y la noche… aparentemente. Sus presuntas diferencias y sus verdaderas similitudes saldrán a la luz en este verano, pero no será lo único que ambos descubran.

La novela del verano (su nombre original en inglés es Beach Read) es un trabajo de la escritora estadounidense Emily Henry, quien nos lleva a esta estación del año en la que se encuentran estos personajes, los cuales resultan ser colegas tanto de la autora como entre sí. 

Un narrador en primera persona, quien es nada menos que la protagonista, se presenta a sí misma y a su contraparte y es así como aparecen January Andrews y Augustus Everett, mejor conocido como Gus. 

Ambos se conocen desde sus años de universidad en los que competían pero años después se encuentran en una situación similar. Los dos son escritores, siendo January un éxito de ventas mientras que Gus es aclamado entre la crítica. 

Ella escribe novelas románticas con finales felices y él es autor de novelas de ficción con temas serios y hasta oscuros. 

Todo va bien con sus carreras hasta que los dos se enfrentan a una situación similar: padecen bloqueo del escritor y a la de ya tienen que salir de ello. 

Para eso January se muda durante el verano al pueblo de North Bear Shores y se aloja en una casa cercana al lago Michigan, y para colmo terminará siendo vecina de Gus, quien ya reside ahí y está más que integrado, por lo que el reencuentro será inevitable. 

La convivencia se da y en medio de ello, January y Gus hacen una apuesta: ella escribirá una novela “seria” y él escribirá una novela romántica, esto con el fin de terminar con su bloqueo a través de un intercambio de géneros literarios.

A través de esta anécdota, la autora aborda un obstáculo con el que se suelen encontrar los escritores a lo largo de su carrera, el cual es el bloqueo creativo y todo lo que ello conlleva, pues los obliga a hacer un paro en sus procesos de creación además de tener que lidiar con la presión de sus editores, lo cual les sucede a este par, que tiene que entregar un best seller antes de que acabe el verano. 

Asimismo, January nos contará acerca del momento que está viviendo, pues acaba de perder a su padre, quien le ha heredado la casa del lago y, al mismo tiempo en el que está bloqueada, vive su duelo y así es como nos encontraremos con temas tales como los secretos, las mentiras, los conflictos familiares, la forma en la que el pasado determina nuestra manera de ver la vida, las relaciones humanas y sus respectivas complicaciones, las dinámicas entre padres e hijos, la forma en la que nos descubrimos a nosotros mismos y los traumas de la infancia.

La novela del verano, a pesar de parecer lo contrario un drama con temas profundos, es un texto de corte romántico con algunos toques de comedia, pues los diálogos entre los protagonistas contienen tintes de sarcasmo dotando a la trama de un lenguaje cargado de ingenio, logrando con esto que la trama sea amena. 

Los capítulos son cortos, con lo cual se logra que las 400 páginas no se sientan tan pesadas y así es más fácil involucrarse en la lectura, ya que el ritmo nunca cae por lo que la tensión se siente en todo momento. 

El resto de los personajes aportan mucho a la trama y son el complemento que se requiere para que las situaciones se den de una manera muy orgánica y fluida. 

Es así como el lector se sentirá invitado a pasar un verano en este idílico pueblo ubicado en Michigan, donde January y Gus se reconocerán a sí mismos y entre sí.

La novela del verano. Emily Henry. 2020. Editorial Planeta.

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