Las contradicciones de la CNTE bajo la égida del Prianismo (Segunda parte)

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Es aquí donde la articulación defensiva y la centralización sectorial del movimiento socialista en el siglo veinte demuestran su auténtico anacronismo e insostenibilidad histórica. Limitar la dimensión englobadora de la alternativa hegemónica radical al modo de control metabólico social del capital a la esfera política jamás podrá producir un resultado exitoso. Sin embargo, tal y como están las cosas hoy día, la incapacidad de abordar la vital dimensión metabólica social continúa siendo característica de las representaciones políticas organizadas del trabajo. Es esto lo que representa el mayor desafío histórico para el futuro” (Meszaros; 2001: 38).

Se sabe que existen corrientes radicales en algunos movimientos que se dicen de izquierdas. Esto nos hace pensar la idea de luchadores: algunos consecuentes y otros para infiltrarse y venderse prácticamente al comprador mercantilista desvalorizando la esencia de las ideas revolucionarias, contestarias y anticapitalistas. 

Empero, disolviéndose en el activismo oportunista con principios aún no del todo comprendidos. Es común un disfraz de ocasión para engañar a los incautos e ingenuos de la educación: ¿Para qué educar y porqué enseñar conscientemente por la emancipación y contra el opresor? 

En el movimiento actual se ha rebasado a los líderes, incluso, a un programa economicista; además, perderse en el activismo para acumular puntos de escalafón (puede ser legítimo o coaccionado para repetir vicios sin crear verdaderamente la esencia de las conciencias). No obstante, las apariencias de izquierdistas fenecen en el camino ya trillado de seguir la corriente arribista.

Sin embargo, es importante destacar parte de la historia de los convenios de Afores; he ahí un planteamiento de Pérez Muñoz (2026): “…la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entre los años de 1981 y 2014, documentaron que treinta países privatizaron de forma total o parcial sus sistemas de pensiones. 

Hacia el año 2018, dieciocho de estos países revirtieron la privatización. El 60% de los países que habían optado por privatizar las pensiones, regresaron a los sistemas pensionarios que tienen una base solidaria (La reversión de la privatización de las pensiones: reconstruyendo los sistemas públicos de pensiones en los países de Europa Oriental y América Latina, OIT, 2018)”. Interesante cita para retomarse en las negociaciones, suponemos ya está planteada la idea, o en su caso replantearse ante las negociaciones. De que es posible si es posible. 

La historia de la izquierda revolucionaria va por ese camino con pruebas y hechos; en tanto, el método de usar instrumentos violentos de la derecha es lo que descontextualiza el pasado del presente, es decir, el diálogo sin represión propiamente dicho.

De no repensar acciones que pueden ser válidas en un momento histórico, no pueden ser copia fiel para otras condiciones materiales distintas a las que fueron creadas. Pues, de seguir con las mismas tácticas de contraataque o de repeler la violencia física o ideológica, no cabe en cualquier momento de las luchas. 

Aunado a no existir diálogo para profundizar teórica y metodológicamente en la praxis; de lo contrario, movilizar como luchadores per se sin tener el contexto histórico, es dejar que la derecha y sus esbirros se adueñan de la percepción de la sociedad civil; esto es el reto a analizar hasta dónde la estrategia logre coincidir con las tácticas revolucionarias para dirigirse a dos direcciones: primera, rebasar las propuestas del Estrado analizando el contexto de las posibilidades y; segunda, plantear demandas de consenso y por qué no revolucionarias para no derivar en enfrentamientos violentos de no analizar la realidad y con quienes debatir.

Entonces, se presta la idea para que los maestros se reduzcan a meros objetos y no se tomen en cuenta cómo los sujetos críticos analizando sus realidades; aquellos reductos heredados de la educación formadora de entes pasivos, defensores de la ideología dominante y protectores de procesos basados en hechos conservadores, autoritarios, anti solidarios, conformistas, acríticos, escépticos y dócilmente acepta lo impuesto por los planes y programas ausentes de sus entornos sociales. 

En este marco de ausencias y la negación de discusiones serias para delinear la dirección del movimiento es una incógnita del pasado y presente: ¿por qué no debatir el futuro de la educación, de la infraestructura, del transporte a las comunidades, de los salarios; por supuesto, a corto plazo en el devenir de la jubilación necesariamente después del arduo trabajo de la profesión.

Es importante reabrir los casos en cuanto al salario; las jubilaciones y la división social de estos en ir precisando en detrimento de, cuando menos, cuatro Estados golpeados históricamente: Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán. 

Mientras los jubilados del norte reciben más de cuarenta mil pesos mensuales hasta pensiones devengado de más de 70 mil pesos. Los maestros de estos cuatro Estado solamente reciben de seis a catorce mil pesos mensuales. Claro, existe una disparidad impresionante. 

La discriminación neoliberal está golpeando, excluyendo, criminalizando y exterminando a la población indígena. Oaxaca pone la sangre y los Estados del centro y norte del país se beben el cáliz para no movilizarse. En estas luchas se obtienen beneficios para todos los afiliados a la Federación y los cuatro Estados ofrecen la sangre para que otros vivan mejor. Menuda solidaridad en estos días.

Retomando una cita fundamental en la caracterización de los maestros; hoy la idea está vigente mientras las desigualdades en espacio tiempo estén diseñados por la lógica neoliberal de la SEP, aún se encuentran encapsuladas; es hora de responder a las críticas; a reivindicar los preceptos de la ideología emancipadora y las luchas democráticas de consenso. 

Por supuesto, deben prevalecer: “…la imagen del maestro como alguien entregado a una profesión de hambre persiste más tenazmente de lo que autorizaría la realidad” (Adorno; 1970: 54). Es una situación presente y mientras las injusticias heredadas del neoliberalismo no se extingan, la CNTE y sus formas de luchas prevalecerán. No me refiero al vandalismo ni caer en las redes de la derecha, del Prianismo, de los “intelectuales” rentistas ni de académicos de confort transferidos a los medios vendidos. 

He ahí, entonces, la reivindicación trascendental; obvio sin olvidar la criminalización, estigmatización y descalificaciones del movimiento vociferante de la derecha fascista en santa alianza para difamar a todos los movimientos populares de esencia transformadora. 

Al tiempo se hace un llamado a las partes a comprender sustancialmente las promesas, el contexto sitiado por el imperialismo gringo; tender las posibilidades de contraataque al capital para replantear razonadamente otras alternativas. Por supuesto, se comprende que esta disyuntiva entre el capital y el trabajo es más que transparente y quien esté a favor del primero, está condenado a repetir los sucesos trágicos de la represión.

Tampoco, es conveniente que la discusión se enrede en las valoraciones de la inexistencia de presupuesto; se sabe que existen más de 70,300,490 millones de pesos (Gobierno de México) controlados por 10 bancos, incluyendo a Pensionissste. 

De Las afores, entonces, surgen las preguntas de método: ¿Quién administra esos recursos pertenecen a los que cotizamos para nuestro retiro, pensiones y jubilaciones? ¿Será posible que desde la Cuarta Transformación logre vencer al capital y a los banqueros especuladores para modificar la ley del 2007, por cierto, mezquinamente neoliberal para beneficiar nuevamente al capital financiero improductivo para el pueblo de México? 

En tanto, se discuten desde la Secretaría y sin consultar a los verdaderos maestros carentes de toda información, contextos y hechos distintos a los programas, no hay credibilidad. Limitándose a homogeneizar, obedecer a las necesidades de la ideología desinformadora producto de las contradicciones neoliberales sexenales del Prianismo.

Related posts