Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
El futbol profesional como deporte y como arte surgió cabalmente desde la espontaneidad de los grandes actos acrobáticos y estéticos y físicos y de habilidad con un balón de aquellos pioneros que originalmente empezaron a practicar este ritual engalanando su buen juego. Este deporte es más que un deporte es un verdadero arte.
En épocas actuales, particularmente en el año 2025 y desde hace muchos años a la fecha, este deporte se ha encausado como un auténtico negocio y como un mercado de los que generan más divisas y de los que mejor se han estructurado como empresas capitalistas, con toda la lógica de acumulación y de reproducción del capital, es decir, toda la disciplina capitalista y mercantil, dentro de la historia del capitalismo como modo de producción.
Por eso es que es obligatorio mencionar y reflexionar sobre todos los aspectos que conllevarán al mundo del futbol desde el mero negocio a la tragedia de este propio deporte en las escalas profesionales.
Primero que nada, podemos ver cómo la influencia nociva de la presencia de casas apostadoras, tanto lícitas como ilegales, en torno al fútbol, han generado contextos de deshonestidad y de falta de ética y escenarios propicios para el lavado de dinero y para el amaño de partidos.
Además, este tema de las apuestas alrededor del futbol ha desarrollado otro tipo de negocios tanto lícitos como ilícitos que han causado una pérdida de trascendencia alrededor del futbol, sencillamente por todo el volumen dinerario alrededor de ello, y la forma en cómo se han comprado voluntades de dueños y de directivos y de árbitros y de entrenadores y de cuerpos técnicos, y sobre todo de jugadores, en casos decepcionantes de corrupción por su parte inmiscuida.
Otro tema corresponde al de la irrupción tecnológica en el futbol, donde podemos ver que para la industria del futbol moderno el error humano dentro del campo, sobre todo desde la autoridad arbitral, ya no es tolerable porque es evidente que un error puede mermar el margen de utilidades que se da desde un resultado de un partido.
Hoy en día en el mundo del futbol nada es pensado desde la esencia deportiva, y por el contrario, todo es pensado como un mero negocio.
Es por eso que hoy, en las competencias oficiales, se puede ver a nivel de cámaras y de video arbitraje y de ojo de halcón y de sensores un montón de aspectos que tienen por objetivo corregir el supuesto error humano, tan natural en la espontaneidad del ser humano y en su rol de vida, pero tan castigado por el mundo corporativo del futbol.
Esto no es nuevo, porque desde hace diez años a la fecha en que plataformas como YouTube empezaron a irrumpir en la cotidianidad del ser humano en cuanto a ofertas para la diversión y la ocupación del libre albedrío, empezaron a surgir canales abocados a la transmisión de partidos en vivo de niveles no profesionales y amateur donde se dejaban ver las labores arbitrales dentro de la cancha, en directo, por cámara Go pro o por celular, y todo esto también apareciendo como una nueva oferta futbolística además del fútbol profesional, hablándolo en términos de mercado esto último.
Otro aspecto tiene que ver con la intimidad de los vestidores, en donde las redes sociales y las plataformas de transmisión de los clubes de más alta jerarquía profesional del mundo para poder ganar más seguidores y poder tener un campo de patrocinio mayor filman aspectos del entrenamiento de los equipos, de sus concentraciones, de sus masajes, sus charlas, de sus circuitos físicos, e incluso de sus traslados, hacen podcast, y venden la intimidad del club, con muchos anunciantes presentes, compitiendo con toda esa serie de influencers y de canales de un futbol alternativo en donde se pueden ver tutoriales de entrenamiento y aspectos de la intimidad del juego, pero de personalidades NO necesariamente profesionales, que tienen un eco de influencia importante, tanto en plataformas como en redes sociales, y en canales de streaming.
Es necesario mencionar que hoy el futbol profesional compite como negocio de distracción con mucha oferta diferente del futbol y del deporte en general, como lo son juegos, tutoriales, series y documentales y programas y juegos y toda una gama de distracción latente en el momento presente y disponible en cualquier instante a nivel de plataformas y de redes sociales, algunas incluso con gratuidad y otras con un pago.
Un tema más, relacionado al título de este artículo, tiene que ver con la transmisión paralela sin imágenes que en plataformas como YouTube se da de diversos partidos profesionales de las máximas divisiones del mundo, en donde por derechos de autor no se puede transmitir la imagen pero sí se puede hacer una narración oral, generando muchos suscriptores o seguidores, que optan por poner el mute a la televisión o a la aplicación en streaming para seguir un partido y prefieren la narración alternativa.
Este fenómeno no es nuevo en el mundo del futbol, pero en los últimos días se ha vuelto muy famoso porque la televisora mexicana TV Azteca no pagó los derechos de transmisión de la Copa Oro 2025 para partidos de la Selección Mexicana, pero sus dos narradores estrellas, tanto Luis García como Martinoli, improvisaron en el Canal de los farsantes que pertenece a Luis García una nueva estrategia de mercado, que consiste en llevar a cabo una transmisión paralela de los partidos de la Selección Mexicana, sin imágenes claro está y disputarle el mercado 100% disponible para Televisa, en términos de competencia de narradores.
Este fenómeno tuvo dos lecturas al respecto, porque por un lado le quitó suscriptores o seguidores mexicanos que miraban los partidos del futbol mexicano y de la Selección poniéndole silencio a la transmisión en vivo y poniendo algún canal alternativo por YouTube de transmisión paralela, por ejemplo, el canal de los Expulsados, generando estragos en este tipo de proyectos distintos a la televisión dominante, y por otro, de un partido a otro tanto Luis García como Martinoli no sólo golpearon el porcentaje de rating de Televisa, sino que aumentaron la presencia de anunciantes y de empresas anunciándose en la mesa donde llevan a cabo esta transmisión en streaming para el canal de los farsantes.
Se reitera, este fenómeno no es nuevo.
Continuará…