Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Surrey, Inglaterra. Última década del siglo XIX. Un día, de repente, un objeto cae del cielo. Es un cilindro metálico que alberga algo o alguien en su interior. Una cosa sí es segura: no será lo único que caiga y cada cilindro trae algo adentro. El caos ha comenzado.
La guerra de los mundos es un trabajo del escritor inglés H.G. Wells y no sólo es su obra más famosa, sino una de las más representativas dentro del género de ciencia ficción, por lo que se ha convertido en un clásico de la literatura universal.
En este texto se nos hace una crónica de una invasión extraterrestre, desde el momento en que descienden unos seres extraños de un cilindro volador, hasta ir relatando las consecuencias de dicho suceso.
Ha sido de tal trascendencia esta novela que se ha llevado a la pantalla grande en varias ocasiones y hasta fue recreada en una muy famosa transmisión radial en los años treinta, causando pánico por el toque de realismo de la narración.
También es reconocida por ser la creadora de la cultura extraterrestre, ya que el autor fue de los primeros en plantear la idea de la vida en otros planetas, al menos en el campo de la literatura de ficción. Asimismo, H.G. Wells fue capaz de predecir algunos de los avances de la ciencia aeroespacial, tales como los viajes al espacio, que ahora son ya una realidad y ayudan a conocer qué hay más allá de los límites del planeta Tierra.
Un narrador, del cual no sabemos su nombre, nos da una introducción en la cual nos cuenta que, años atrás, en una visita a un observatorio, fue testigo de una explosión en el planeta Marte y que, días después, cerca de su casa, él descubre tanto el cilindro como a los seres que descienden de él, siendo el inicio de una invasión extraterrestre que toma por sorpresa al pueblo y, paulatinamente, a toda la nación.
En ese momento, tanto él como su familia y el resto de la población tienen como objetivo principal el sobrevivir a los ataques de estos seres.
Y aun cuando la premisa suene como un héroe luchando por su vida, tiene un trasfondo más profundo, ya que el autor hace una crítica a su país natal, Inglaterra, que por su naturaleza colonizadora se creyó invencible, y por eso lo pone como víctima sin perder su complejo de salvador de la humanidad, lo cual lo ayuda a sentirse capaz de derrotar a quien amenace la paz, sea de este mundo o no, cayendo con ello en la arrogancia, sintiéndose esta parte tan actual y que podría suceder en pleno siglo XXI.
También describe a los marcianos como seres inteligentes y mucho más avanzados que los humanos en todos los sentidos, llámese inteligencia o armamento, por lo que plantea la idea de que sólo los más fuertes sobrevivirán, a menos que sepan usar su talento y sus recursos.
La guerra de los mundos no escatima en descripciones, no sólo de la destrucción que van dejando a su paso los invasores, sino de la falta de acción de quienes tendrían que poner manos a la obra para proteger al pueblo, así como los intentos de la gente por tomar las riendas, que son momentos en que la humanidad muestra tanto su rostro solidario o su parte más egoísta, por lo que el instinto, en muchas ocasiones, sobrepasará a la razón.
La narración puede sentirse a ratos muy fría, pero el autor no involucra sentimientos pues, ante todo, es un recuento y para ello no necesita el drama ni conmover.
Pero sobre todo, el autor nos plantea la idea de que no somos los únicos en este vasto e infinito universo, así que hay que abrirnos a la posibilidad de que aún hay mucho por conocer y aprender, no sólo de nosotros mismos, sino de lo que exista más allá de los confines de nuestro mundo.
La guerra de los mundos. H.G. Wells. 1898. Editorial Sexto Piso.
