Por Alberto Erazo Castro Hablo desde San Pedro Sula, que no es una ciudad; es un síntoma. Hablo desde el ombligo mismo de esa América que algunos llaman Latina y que acaso debería llamarse, con más propiedad, desmembrada, porque aquí, en este horno de asfalto y lluvia, se ha consumado el experimento que ustedes, en Sudamérica y en España, contemplan aún con esa mezcla de curiosidad y suficiencia con que se mira el incendio del vecino desde el balcón propio. Sepan, quienes esto lean, que no les hablo desde la…